jueves, 21 de abril de 2016

Olvida regalo el día de la madre. Por Yanceli Hernández.

Don Matias. El pasado 10 de mayo, día de la madre, Juan Camilo Gaviria, un niño de 12 años se quedó en la calle, luego de ir a la tienda y dejar olvidadas las llaves; lo que hizo que su abuela se quedara sin regalo.”Le dí la plata para que le comprara algo a la abuela, porque yo tenía que trabajar y el “culicagadito” se queda en la calle, por despistado”, dice la tía de Juan Camilo, quien se entera al día siguiente de los sucesos. Asustado, por quedarse en la calle y por dejar todo para última hora, tuvo que esperar a que la abuela llegara, después de misa de 8:00 pm; sin regalo, porque había dejado el dinero en la casa… ”Yo salí a comprar un fresco a la tienda. Luego iba a ir al almacén, antes que lo cerraran, para llevarle algo a la abuela, pero dejé el billete de $20.00 en la mesa de la sala, y de paso, se me olvidaron las llaves”. Por lo pronto, no se le dejará ese tipo de responsabilidades al niño, afirma la tía, que le compró el regalo a la abuela al día siguiente.

No fue a estudiar porque no sonó el despertador.

Medellín. El pasado 15 de abril la joven  Yanceli Hernández. fue víctima de Morfeo, al quedarse dormida para llegar a clase de 10 am, en la Universidad de Antioquia. ”Yo puse el despertador temprano, pero no  sonó…y me levanté súper tarde”, dijo Yanceli a este medio, al contar lo sucedido. Al parecer justo el anterior día los vecinos de la calle decidieron hacer fiesta y no dejaron dormir, cuentan varios testigos. Lo buenode esta historia es que tampoco hubo clase. 
(Informó Meduzitha Roja)

lunes, 18 de abril de 2016

Estrés estudiantil. Por Carloman Marín

El pasado 25 de marzo, viernes santo, el joven estudiante de la Universidad de Antioquia, Carlomán Marin, dice haber llegado a uno de sus máximos niveles de estrés, después de intentar realizar algunas actividades académicas que serán presentadas iniciada la pascua. El estado  que se traduce en unas ganas desmedidas de comer, comienza con un intento de encontrar un espacio silencioso para estudiar, afirma el estudiante,. Según él fue mucha la rabia que le dio cuando va hasta la biblioteca del barrio y se entera que está  cerrada, “perdí la ida por allá”,  afirma. Y agrega: “Me tocó regresar hasta el inquilinato, donde hace mucha ruido”

Para colmo de males, doña Lucely Cano, dueña de inquilinato,  tenía visita de Valledupar y como sabemos los amigos costeños son bien ruidosos, incluso cuándo están en modo apagado. “No hay más de otra que ponerme a ver videos de bobadas, porque ni pa dormir con esa bulla, no sé cómo me va quedar estás tareas” ,concluyó.

El hígado estaba duro. Por Carloman Marín

El lunes 21 de febrero, en el barrio Laureles, se presentó un incómodo suceso:  el joven estudiante universitario Carlomán Marín se disponía a probar la porción de hígado cocinado de su almuerzo. “Por más que intentaba cortarlo no pasaba nada, pero no estaba crudo” dijo el joven, a lo que dice que lo que más le molestó fue el observar repentino de doña Lucely Cano (dueña de la casa y quien prepara el almuerzo)  preguntándole que si estaba muy duro el hígado. “eso fue lo que más me molestó”  añade.  Él al responderle que sí, que estaba un poco duro. Pero ella afirma que ”¡como cocinó esa carne, casi una hora!”. Lo que muchos no saben, dice doña lucely, es que “yo no uso la pitadora” declaró para “porque eso le quita los nutrientes a la comida”. Mientras tanto, ahora joven Carlomán ya comprende el por qué de algunas comidas le quedan duras a doña Lucely, comenta con resignación.

 

 

A su primer hijo le pondrá siete nombres. Por Carloman Marín Mejía

Esta fue la conclusión a la que llegó el estudiante José Prudencio el miércoles  9 de marzo del  2016  después de salir de clase de cálculo en horas de la tarde. Según afirma, “yo antes pensaba tener 7 hijas a las que llamaría Lucy, Sakura, Misa, Inori, ikaros, Saya, Yui”, afirmó. “Pero como no creo  que ninguna mujer se mida pa eso, entonces solo voy a tener un hijo y le voy a poner esos 7 nombres”, añadió mientras continuaba su conversación con otro estudiante del instituto de matemáticas. “Pa qué tantos nombres, con uno solo tiene”, dijo su compañero, “ es que a este si como que el gusta mucho el ánime”.  No se sabe de las serias implicaciones jurídicas que acarrea tener todos esos nombres. Prudencio solo espera encontrar la chica adecuada, añadiendo que “ni siquiera tiene novia todavía, además voy a cancelar cálculo”, concluyó.

El despertar inocente de tu hermanita menor. Por Mateo Martín.

El pasado domingo 3 de abril, a eso de las 7:30 am, el joven Mateo Martin Vásquez de 22 años, se encontraba durmiendo plácidamente en su casa ubicada en el noroccidente de la ciudad de Medellín, Antioquia barrio Pedregal.
En la habitación contigua se encuentra su hermanita menor, de seis años, Sofía Jaimes Vásquez, viendo los cuentos de los hermanos Grimm. Ella toma una taza de yogurt de fresa con cereal Froot Loops, después de que su madre Liliana María Vásquez la deja un momento, mientras ella se dirige a la tienda más cercana del barrio para comprar un paquete de arepas y un cuarto de libra de quesito Colanta.
Mientras la madre está ausente, dos personas tocan el timbre de la casa con bastante intensidad. Sofía, al notar la ausencia de su madre, sale corriendo a abrir la puerta pensando que era ella. Para sorpresa suya eran un hombre y una mujer, cada uno vestidos de forma muy elegante y con una pulcritud admirable; quienes le preguntan: “¿Se encuentra alguien mayor en la casa con el que podamos hablar sobre el creador del mundo”? Sofía piensa unos instantes y se acuerda que su hermano se encuentra dormido en la pieza de el al lado y les dice a los extraños que se encuentra su hermano, a lo que ellos responden con igual tono : ¿“puedes llamarlo ahora, por favor”?, a lo que ella sin titubear responde que sí.
Sale la niña corriendo rápido a la habitación de su hermano a gritar con bastante ímpetu y fuerza: “Hermanito hay unas personas que quieren hablar sobre el creador, rápido que de pronto se van”, además el mensaje estuvo acompañado por un salto repentino de la niña del suelo la a cama sobre la cual estaba su hermano descansando.
Mateo, después de oír el mensaje dado por su hermana hace la siguiente exclamación con tono amoroso y comprensivo: “Sofía tan solo son testigos de jehová o evangélicos que llaman, no debiste haber abierto, ya salgo y los atiendo, espérame aquí”.
El joven sale y responde sin ni siquiera oír el mensaje de los extraños en la puerta, de la siguiente manera con un tono sereno y claro: Señores: acá somos judíos. Por favor disculpen a mi hermanita menor por haberlos incomodado.

 

El desconocimiento es atrevido como la ignorancia. Por Mateo Martín

Eran aproximadamente las seis y quince minutos de la tarde del día viernes 1 de abril del 2016, cuando Camilo Gómez Valderrama, un joven de 23 años, estudiante de tercer semestre de Matemáticas puras de la Universidad de Antioquia, acaba de salir de una larga, dogmática y extenuante  clase de algebra lineal; de la cual  Camilo con frecuencia sale  cansado, con hambre y con muchas ganas de llegar temprano a su casa, ubicada en el barrio doce de octubre; para descansar, debido a que todos los días debe madrugar a clases de seis de la mañana.
Al dirigirse a la calle Barranquilla, donde puede coger la ruta 289 de la empresa TransMedellín, se percata de que solo posee los $1900 justos que vale el pasaje; por lo cual decide coger el bus lo más rápidamente para llegar a su hogar.
Luego de estar unos minutos esperando el bus en el paradero es abordado por un joven de apariencia desdeñosa, de actitud prepotente y aliento a pegante amarillo que lanza la siguiente exclamación con cierto tono desafiante: “Flaco, ¿Tiene $200 que me regale para el pasaje”?, a lo que el joven camilo respondió cierto tono irónico: “¡Creo que no!”.